El acné (en latín, acne vulgaris) es una enfermedad cutánea crónica e inflamatoria que afecta principalmente a los folículos pilosos y a las glándulas sebáceas: aparecen comedones y granos en distintas partes del cuerpo. El acné es, además, una enfermedad cutánea compleja, ya que existen numerosos factores que influyen en su gravedad. Entre ellos se encuentran la producción excesiva de sebo de la piel, la genética, el equilibrio hormonal, el estilo de vida y la fortaleza del sistema inmunitario. En este artículo podrá leer en detalle sobre las causas del acné, sus síntomas y sus posibles tratamientos.
Lo esencial en pocas palabras
- El acné es una enfermedad, no una cuestión de higiene: no aparece porque alguien no se lave la cara lo suficiente.
- Detrás hay cuatro procesos: producción excesiva de sebo, obstrucción de los folículos pilosos, alteración del funcionamiento del microbioma cutáneo e inflamación.
- No todo grano es acné: la rosácea, la foliculitis y la dermatitis perioral también pueden parecerse; su tratamiento, en cambio, es distinto.
- El tratamiento se mide en semanas: la primera mejoría visible suele tardar 6–8 semanas, y para valorar el resultado se necesitan 2–3 meses.
- En caso de acné profundo, doloroso o que deja cicatrices, conviene acudir al dermatólogo en lugar de ir probando productos en casa.
¿Qué es el acné y en qué se diferencia de un simple grano?
Dicho de forma muy sencilla: el acné es una enfermedad cutánea compleja, y el grano es uno de sus posibles síntomas. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que la aparición de un grano aislado no equivale a tener acné. Un grano puede formarse, por ejemplo, por un poro obstruido puntualmente, ya sea como resultado de una limpieza facial inadecuada o tras consumir alimentos más grasos o azucarados.
¿Qué significa acne vulgaris?
El acné afecta a los folículos pilosos y a las glándulas sebáceas de la piel. Bajo la piel, los poros están conectados a unas glándulas que producen el sebo, una sustancia oleosa. Las glándulas y los poros están unidos por el folículo piloso, un canal fino del que crece un pelo delgado hacia la superficie de la piel. Cuando el sebo y las células muertas se aglomeran, obstruyen el folículo piloso. Las bacterias que se acumulan de este modo provocan una inflamación que da lugar a los característicos granos rojizos e inflamados del acné.
El acné afecta aproximadamente a esta proporción de la población mundial, lo que la convierte en la octava enfermedad cutánea más frecuente.
Esta es la frecuencia del acné entre los 12 y los 24 años, y la enfermedad puede persistir también en la edad adulta.
¿Dónde aparece el acné con mayor frecuencia?
El acné aparece con mayor frecuencia en la cara, la frente, la barbilla y la línea de la mandíbula, pero los granos también pueden formarse en la espalda, el pecho y los hombros. Una de las razones es que en estas zonas hay muchas glándulas sebáceas. Sin embargo, el acné no se presenta en todas las personas en el mismo lugar ni de la misma forma: puede haber pequeños comedones, granos inflamados, lesiones con pus o incluso bultos más profundos y dolorosos.
Las localizaciones más frecuentes del acné:
Cara
Una de las localizaciones más frecuentes del acné. Pueden verse afectadas la nariz, las mejillas, la frente, la barbilla y la zona de la mandíbula.
Frente
Pueden ser frecuentes los puntos negros, los pequeños comedones cerrados y los granos inflamados, especialmente en pieles más grasas.
Barbilla y mandíbula
En esta zona también pueden aparecer granos recurrentes, incluso más profundos y dolorosos. No obstante, la localización por sí sola no basta, por ejemplo, para diagnosticar un acné hormonal.
Espalda
El acné de la espalda, al que a menudo se hace referencia como bacne, puede manifestarse de distintas formas: desde comedones hasta granos inflamados y bultos más profundos.
Pecho
En la zona del pecho, rica en glándulas sebáceas, también puede aparecer acné. Es importante, sin embargo, diferenciarlo de otras lesiones cutáneas similares a los granos, como la foliculitis.
Hombros
Los granos que aparecen en los hombros y en la parte superior de la espalda pueden empeorar, entre otros factores, por el sudor, el roce y la oclusión.
¿Grano, comedón y acné significan lo mismo?
No. El acné, el grano y el comedón son conceptos relacionados entre sí, pero no idénticos.
Sobre la diferencia entre comedones abiertos y cerrados hablamos en detalle en el capítulo ¿Qué tipos de acné existen?.
En resumen: el acné es la enfermedad cutánea en sí, mientras que el comedón y el grano inflamado forman parte de las posibles lesiones cutáneas que aparecen en el curso del acné.
¿Qué causa el acné?
El acné no tiene una única causa. Se trata de una enfermedad cutánea compleja, influida por múltiples factores, en cuyo origen intervienen tanto el funcionamiento de las glándulas sebáceas como la obstrucción de los folículos pilosos, los cambios en el microbioma cutáneo y la inflamación.
En la aparición del acné son especialmente importantes cuatro procesos básicos:
Producción excesiva de sebo
La actividad de las glándulas sebáceas se intensifica y se produce más sebo de lo habitual; en ello intervienen también las hormonas androgénicas.
Obstrucción de los folículos pilosos
Las células queratinizadas se acumulan en el folículo piloso y, mezcladas con el sebo, forman un tapón.
Cutibacterium acnes y el microbioma
Habitante natural de la piel que, en el folículo piloso obstruido y rico en sebo, puede entrar en una interacción alterada con el sistema inmunitario.
Procesos inflamatorios
Como consecuencia de la respuesta inmunitaria se forman las características lesiones rojas, sensibles o con pus.
Estos procesos están estrechamente relacionados entre sí. Además, la predisposición genética, los cambios hormonales, ciertos medicamentos y cosméticos, la dieta, el estrés y algunos factores ambientales también pueden influir en la aparición o la gravedad del acné.
¿Cómo se forma un grano?
La formación de un grano puede empezar mucho antes de que veamos nada en la superficie de la piel.
El proceso tiene lugar en la unidad pilosebácea, es decir, en el sistema formado por el folículo piloso y la glándula sebácea asociada. En condiciones normales, el sebo producido por la glándula sebácea llega a la superficie de la piel a través del folículo piloso.
En la piel con tendencia acneica, sin embargo, varios procesos pueden alterarse al mismo tiempo:
El camino hacia la aparición del acné
producción excesiva de sebo → acumulación de células muertas → obstrucción del folículo piloso → formación del comedón → inflamación
En este proceso también interviene la bacteria Cutibacterium acnes, especialmente en la aparición del acné inflamatorio.
¿Por qué es importante la producción excesiva de sebo en la aparición del acné?
El sebo es una sustancia natural y grasa producida por las glándulas sebáceas. Desempeña un papel importante en la protección de la piel, de modo que la presencia de sebo, por sí misma, no es un problema.
En la piel con acné, sin embargo, la actividad de las glándulas sebáceas puede intensificarse y producirse demasiado sebo.
En ello desempeñan un papel importante las hormonas, especialmente los andrógenos. Esto explica en parte por qué el acné se vuelve tan frecuente en la adolescencia y por qué su estado puede cambiar durante las fluctuaciones hormonales.
La producción excesiva de sebo, por sí sola, no causa necesariamente acné. Pero si además se acumulan células muertas en el folículo piloso, la obstrucción se produce con mayor facilidad.
¿Cómo se obstruyen los poros?
En una piel sana, las células que recubren el folículo piloso se renuevan y se desprenden de forma continua.
En la piel con tendencia acneica, sin embargo, este proceso puede alterarse. Las células queratinizadas pueden acumularse en el folículo piloso, donde, mezcladas con el sebo, pueden formar un tapón.
Este proceso se denomina hiperqueratinización folicular.
De la obstrucción así formada puede surgir el comedón: si el orificio del folículo piloso permanece abierto, puede formarse un comedón abierto, es decir, un punto negro; si el orificio está cerrado, hablamos de un comedón cerrado, es decir, de un punto blanco.
¿Qué papel desempeña Cutibacterium acnes en la aparición del acné?
Cutibacterium acnes (C. acnes), anteriormente denominada Propionibacterium acnes, está presente de forma natural en la piel humana. Su presencia, por tanto, no supone por sí misma una infección, y tampoco es cierto que el acné aparezca simplemente porque «hay demasiadas bacterias en la piel».
Esta bacteria se encuentra especialmente a gusto en los folículos pilosos ricos en sebo. Si un folículo piloso se obstruye y en él se acumula una gran cantidad de sebo, puede crearse un entorno que contribuya a alterar las interacciones entre la C. acnes y el sistema inmunitario.
Como consecuencia, pueden ponerse en marcha distintos procesos inflamatorios.
Por eso, hoy en día no interpretamos la aparición del acné como una simple infección bacteriana. El microbioma cutáneo, determinadas cepas de C. acnes y la reacción del sistema inmunitario pueden desempeñar un papel de forma conjunta.
¿Cómo se forma el grano inflamado?
El siguiente elemento importante en la aparición del acné es la inflamación.
El sistema inmunitario también puede reaccionar a los procesos que tienen lugar en el folículo piloso obstruido. Como consecuencia, puede desarrollarse una inflamación en los tejidos circundantes, que ya resulta visible desde el exterior.
Es entonces cuando pueden aparecer las características pápulas rojas y sensibles, las pústulas con pus y los nódulos más profundos y dolorosos.
En caso de inflamación más intensa, la pared del folículo piloso también puede dañarse y su contenido puede pasar a los tejidos circundantes. Esto puede intensificar aún más la reacción inflamatoria.
En las lesiones acneicas más profundas y más inflamadas, el riesgo de cicatrices permanentes puede ser mayor, por lo que este tipo de acné no conviene tratarlo durante mucho tiempo únicamente con métodos caseros.
¿Qué factores pueden influir en la aparición del acné?
Los cuatro procesos descritos anteriormente explican qué ocurre en la piel cuando aparece el acné. Sin embargo, hay que distinguirlos de los factores que pueden influir en dichos procesos.
¿Qué papel desempeñan las hormonas en la aparición del acné?
Los cambios hormonales pueden influir de forma significativa en el funcionamiento de las glándulas sebáceas. Especialmente las hormonas androgénicas pueden aumentar la producción de sebo.
Por eso el acné aparece o puede empeorar con frecuencia en la adolescencia, en determinadas fases del ciclo menstrual, durante los cambios hormonales o en ciertas situaciones hormonales.
Esto, sin embargo, no significa que todo acné sea de origen hormonal.
¿Se hereda la predisposición al acné?
La predisposición genética también puede influir en la aparición del acné. Si otros miembros de la familia, especialmente los padres, han tenido un acné más grave, la predisposición al acné puede ser mayor.
No obstante, la predisposición heredada no significa que el acné vaya a aparecer con seguridad, ni tampoco que su gravedad esté predeterminada.
¿Puede la dieta influir en el acné?
La relación entre la dieta y el acné es más compleja que simplemente calificar ciertos alimentos como «causantes de granos».
Según las investigaciones, han recibido mayor atención, sobre todo, la dieta de alta carga glucémica y el consumo de algunos productos lácteos. Sin embargo, la relación no es igual en todas las personas, por lo que no existe una «dieta antiacné» universal que elimine los granos en todos los casos.
El chocolate, una hamburguesa o un vaso de leche no pueden considerarse, por sí solos, una causa directa del acné.
¿Puede el estrés empeorar el acné?
El estrés tampoco debe tratarse como una causa directa del acné. Sin embargo, el estrés prolongado o intenso puede contribuir, en algunas personas, al empeoramiento de un acné ya existente.
En ello pueden intervenir tanto procesos hormonales e inflamatorios como factores indirectos, por ejemplo cambios en el sueño o en los hábitos de cuidado de la piel.
¿Pueden los cosméticos provocar granos?
Ciertos cosméticos y productos para el cuidado de la piel pueden obstruir los poros o empeorar el estado de la piel con acné, especialmente cuando el producto en cuestión no es adecuado para ese tipo de piel.
Al mismo tiempo, tener la piel con acné no significa que deban evitarse automáticamente todos los cosméticos oleosos o de textura más rica.
Conviene elegir productos adecuados para la piel con tendencia acneica y evitar también la limpieza excesiva, el frotado o el resecado de la piel.
¿Pueden los factores ambientales influir en el acné?
La piel está expuesta continuamente a factores ambientales externos. La humedad elevada, el calor, el sudor, la contaminación atmosférica, el roce o el contacto con determinadas sustancias del entorno laboral pueden contribuir, en algunos casos, a la aparición o al empeoramiento del acné.
Su efecto, sin embargo, varía de una persona a otra, por lo que los factores ambientales deben considerarse más bien como factores que influyen o agravan, y no como una causa universal del acné.
En resumen: ¿qué ocurre entonces en la piel con acné?
La aparición del acné en una frase
producción excesiva de sebo + queratinización alterada → folículo piloso obstruido → interacciones alteradas entre C. acnes y el microbioma cutáneo → inflamación → lesiones acneicas
Las hormonas, la predisposición genética, la dieta, el estrés, algunos cosméticos, medicamentos y factores ambientales pueden influir en este proceso en distinta medida.
Por eso, en el tratamiento del acné tampoco basta con «secar los granos» o eliminar el sebo. El objetivo de un tratamiento eficaz es, en función del tipo y la gravedad del acné, actuar de forma dirigida sobre uno o varios de los procesos que intervienen en su aparición.
¿Qué tipos de acné existen?
El acné no se manifiesta igual en todas las personas. En algunas aparecen sobre todo comedones; en otras, granos rojos e inflamados, lesiones con pus o bultos profundos y dolorosos. Además, en una misma zona de la piel pueden coexistir varios tipos de lesiones acneicas.
La forma más frecuente es el acne vulgaris, cuyas lesiones pueden clasificarse básicamente en dos grandes grupos:
- lesiones no inflamatorias: comedones abiertos y cerrados, es decir, puntos negros y puntos blancos;
- lesiones inflamatorias: pápulas, pústulas y nódulos más profundos.
Cuanto más profunda sea la inflamación en la piel, mayor puede ser el riesgo de decoloración permanente y de formación de cicatrices de acné.
¿Qué tipo de acné puedes tener?
La tabla tiene carácter orientativo: en una misma zona de la piel pueden coexistir varios tipos de lesiones, y esta clasificación no sustituye la exploración por un médico especialista.
¿Cuál es la diferencia entre los comedones abiertos y cerrados?
El comedón, conocido coloquialmente como punto negro o punto blanco, se forma cuando en el orificio de salida del folículo piloso se acumulan sebo y células queratinizadas. Los comedones son las lesiones no inflamatorias del acné, y distinguimos dos tipos básicos: el comedón abierto y el comedón cerrado.
En el caso del comedón abierto, es decir, el punto negro, el orificio de salida del folículo piloso permanece abierto. El material acumulado en su interior entra en contacto con el aire y, debido a los procesos de oxidación que tienen lugar en su superficie, adquiere un color oscuro.
Por eso es importante aclarar un mito frecuente: el punto negro no es negro porque haya entrado suciedad en el poro, y su aparición no es señal de una higiene inadecuada.
En el caso del comedón cerrado, es decir, el punto blanco, en cambio, el orificio del folículo piloso permanece cerrado. El sebo y las células queratinizadas se acumulan bajo la superficie de la piel, por lo que se ve un pequeño bulto blanquecino o del color de la piel.
En resumen: detrás del punto negro y del punto blanco hay un proceso similar. La diferencia principal es que el punto negro es un comedón abierto y el punto blanco, un comedón cerrado.
¿Qué es una pápula?
La pápula es una lesión acneica inflamada de pequeño tamaño, generalmente roja o rosada, que sobresale de la superficie de la piel y puede ser sensible o dolorosa al tacto.
La pápula puede formarse cuando se pone en marcha una reacción inflamatoria en el entorno del folículo piloso obstruido. Como consecuencia, la piel puede enrojecerse e hincharse.
No se recomienda reventar las pápulas. Como no tienen un «contenido» que pueda extraerse fácilmente, apretarlas puede dañar aún más los tejidos circundantes e intensificar la inflamación.
¿Qué es una pústula?
La pústula es una lesión acneica inflamada que contiene pus. Generalmente tiene una base roja e inflamada y un centro blanco o amarillento bien visible.
Es lo que en el lenguaje cotidiano solemos llamar simplemente grano con pus. Las pústulas aparecen con mayor frecuencia en la cara, la espalda, el pecho y los hombros.
¿Pápula o pústula?
pápula → grano rojo e inflamado, sin pus
pústula → grano inflamado con contenido de pus visible
¿Qué es el acné nodular?
El acné nodular es una forma inflamatoria más grave del acné, caracterizada por bultos grandes, duros y a menudo dolorosos que se forman en las capas más profundas de la piel: los llamados nódulos.
El acné nodular aparece con frecuencia en la cara, alrededor de la mandíbula, en la espalda o en el pecho.
Como la inflamación afecta también a las capas más profundas de la piel, el riesgo de cicatrices y de alteraciones cutáneas permanentes es mayor.
Los bultos profundos y dolorosos no deben apretarse en ningún caso. La presión puede intensificar aún más el daño tisular y la inflamación.
Si aparecen bultos profundos y dolorosos con regularidad, conviene acudir al dermatólogo, ya que el acné nodular requiere a menudo un tratamiento que va más allá de los productos antiacné generales de venta sin receta.
¿Qué es el acné quístico?
El término «acné quístico» se utiliza generalmente para describir un cuadro grave, con lesiones acneicas profundamente inflamadas y dolorosas. A menudo se menciona junto con el acné nodular, por lo que también puede encontrarse la denominación acné noduloquístico.
Aquí, sin embargo, conviene precisar una simplificación frecuente: las lesiones que en el acné se denominan «quistes» no son en todos los casos verdaderos quistes en sentido histológico. Por eso, en la bibliografía especializada moderna suele ser más preciso hablar de nódulos inflamatorios profundos o de acné noduloquístico.
Estas lesiones se sitúan en profundidad en la piel, pueden ser más grandes que los granos habituales, estar intensamente inflamadas y ser a menudo dolorosas, pueden persistir durante más tiempo y aumentar de forma significativa el riesgo de cicatrices.
El acné grave, nodular o noduloquístico debe tratarse con un dermatólogo, especialmente si las lesiones son dolorosas, dejan cicatrices o el cuadro empeora de forma continua.
¿Qué significa acné hormonal?
El acné hormonal no es un tipo de lesión acneica independiente, como el comedón o la pústula. El término se refiere a un acné en cuya aparición o empeoramiento los cambios hormonales desempeñan un papel significativo.
Especialmente las hormonas androgénicas pueden influir en el funcionamiento de las glándulas sebáceas y aumentar la producción de sebo.
Puede indicar una influencia hormonal, por ejemplo, que el acné aparezca o empeore en determinadas etapas de la vida, que se reactive con regularidad en relación con el ciclo menstrual, que persista de forma continuada en la edad adulta o que se presente junto con otros síntomas que sugieren una alteración hormonal.
En las mujeres adultas suelen verse afectadas la barbilla, la mandíbula y la parte inferior de la cara, pero la localización del acné, por sí sola, no demuestra que se trate de un problema de origen hormonal.
Es decir, un grano en la barbilla no significa automáticamente acné hormonal.
¿Qué significa acné del adulto?
El acné del adulto es el acné que persiste en la edad adulta o que aparece por primera vez en esa etapa. Básicamente podemos encontrarnos con dos situaciones:
- Acné persistente del adulto: el acné que comenzó en la adolescencia no desaparece por completo en la edad adulta.
- Acné de inicio tardío: la persona no tuvo un acné significativo en la adolescencia, pero las lesiones aparecen más tarde, ya en la edad adulta.
Detrás del acné del adulto están los mismos procesos básicos (producción excesiva de sebo, obstrucción de los folículos pilosos, cambios en el microbioma cutáneo e inflamación), pero sobre ellos también pueden influir factores hormonales, genéticos, de estilo de vida, farmacológicos y ambientales.
En el acné que aparece de forma repentina o que persiste de forma continuada en la edad adulta puede ser especialmente importante comprobar si realmente se trata de acne vulgaris, ya que otras enfermedades cutáneas, como la rosácea, la foliculitis o la dermatitis perioral, también pueden provocar lesiones similares a los granos.
¿Cómo puedo saber si realmente tengo acné?
No todo bulto rojo, puntito que parece un comedón o «grano» significa automáticamente acné. Existen varios problemas cutáneos que, a primera vista, pueden parecerse mucho al acné, especialmente cuando aparecen en la cara, la espalda u otras zonas propensas a los granos.
Una de las pistas más importantes es qué tipo de lesiones aparecen, dónde se localizan, si pican o duelen y si van acompañadas también de comedones.
Es característico del acne vulgaris que puedan coexistir varios tipos de lesiones a la vez: puntos negros y blancos, pápulas rojas, pústulas con pus y, en los casos más graves, bultos más profundos y dolorosos.
Si, en cambio, todos los «granos» son prácticamente idénticos, pican mucho, aparecen en una zona inusual o se acompañan de otros síntomas, como enrojecimiento persistente, sensación de ardor o descamación, conviene plantearse que no se trate de un acné clásico.
¿Qué puede parecerse al acné?
Entre los problemas cutáneos que más fácilmente se confunden con el acné se encuentran la foliculitis (inflamación de los folículos pilosos), la rosácea y la dermatitis perioral. En determinados casos, detrás de los «granos» profundos, dolorosos y recurrentes también puede haber una hidradenitis supurativa.
Existen, sin embargo, algunas diferencias sencillas que pueden ayudar a orientarse:
| Acné | Foliculitis | Rosácea | Dermatitis perioral | |
|---|---|---|---|---|
| Puntos negros/blancos | Frecuentes | Generalmente no | No | No |
| Lesiones con pus | Puede haber | Puede haber | Puede haber | Pueden aparecer |
| Picor | No es característico, pero puede aparecer | Más frecuente | Más bien sensación de ardor/escozor | Puede arder, picar |
| Enrojecimiento facial persistente | No es típico | No es típico | Muy característico | La zona afectada puede estar roja |
| Localización típica | Cara, espalda, pecho, hombros | También zonas con vello | Centro de la cara | Alrededor de la boca y la nariz |
Esto, por supuesto, no sirve para el autodiagnóstico, pero muestra bien por qué no conviene tratar automáticamente como acné toda lesión similar a un grano.
¿Cuál es la diferencia entre el acné y la foliculitis?
La foliculitis, es decir, la inflamación de los folículos pilosos, es quizá uno de los cuadros que más fácilmente se confunden con el acné. Puede provocar pequeños bultos rojos o con pus que, a simple vista, realmente pueden parecer un montón de granos.
La diferencia más importante es que, en la foliculitis, es el propio folículo piloso el que se inflama. Por eso las lesiones aparecen a menudo alrededor de un pelo y suelen ser bastante uniformes.
El acné, en cambio, suele ser más «variado»: pueden coexistir comedones, pequeños granos rojos, pústulas y bultos más profundos.
Otra señal reveladora puede ser el picor. La foliculitis puede picar o ser sensible, mientras que en el acné es más característico el dolor de los granos más profundos e inflamados.
En la aparición de la foliculitis pueden intervenir varios factores, por ejemplo bacterias o levaduras, y también pueden contribuir el sudor, el afeitado, el roce y la ropa ajustada.
¿Cuándo sospechar una foliculitis?
Si los «granos» tienen un tamaño y un aspecto muy similares, aparecen alrededor de los folículos pilosos, pican y no ve junto a ellos puntos negros ni puntos blancos.
¿Cuál es la diferencia entre el acné y la rosácea?
La rosácea y el acné se confunden con especial facilidad, porque ambos pueden provocar lesiones rojas, inflamadas e incluso de aspecto purulento en la cara. Sin embargo, hay una diferencia muy importante: en la rosácea no aparecen los comedones característicos del acné, es decir, los puntos negros y blancos.
La rosácea afecta típicamente a la parte central de la cara: por ejemplo, las mejillas, la nariz, la frente y la barbilla. Junto a las lesiones similares a los granos, pueden ser frecuentes el enrojecimiento facial persistente o recurrente, la sensación de ardor y escozor, la piel sensible y los pequeños vasos sanguíneos que se hacen visibles.
También puede ser característico que el enrojecimiento facial se intensifique de repente en determinadas situaciones. En algunas personas, por ejemplo, el calor, la luz solar, el alcohol, las comidas picantes o el estrés pueden desencadenar los síntomas.
Y aquí es importante aclarar también una denominación antigua: en internet puede encontrar la expresión «acné rosácea», pero resulta engañosa. Según la interpretación actual, la rosácea no es un tipo de acné, sino una enfermedad cutánea independiente.
¿Cuál es la diferencia entre el acné y la dermatitis perioral?
Si los pequeños granos rojos aparecen principalmente alrededor de la boca, es fácil pensar que simplemente ha salido acné en la cara. Sin embargo, puede tratarse de una dermatitis perioral.
La dermatitis perioral suele presentarse con muchos bultos pequeños, rojos o del color de la piel, alrededor de la boca, pero también puede aparecer junto a la nariz e incluso alrededor de los ojos. Al mismo tiempo, la piel puede estar roja, seca o descamada, y puede aparecer sensación de ardor, tirantez o picor.
Una de sus características curiosas es que, justo al lado de los labios, suele quedar una franja estrecha de piel sin síntomas.
En el acné, en cambio, los comedones son frecuentes y, por lo general, la zona afectada no se limita exclusivamente al contorno de la boca.
En la aparición o el empeoramiento de la dermatitis perioral pueden ser especialmente importantes algunos corticosteroides de aplicación tópica, así como determinados cosméticos y hábitos de cuidado de la piel.
Esto es importante porque, si confundimos la dermatitis perioral con acné e intentamos «secarla» con cada vez más principios activos potentes, la irritación de la piel puede incluso intensificarse.
¿Cuándo puede ser el «grano» en realidad una hidradenitis supurativa?
Hay una situación en la que es especialmente importante no tratar los «granos» recurrentes como un simple acné.
La hidradenitis supurativa (HS) es una enfermedad cutánea crónica e inflamatoria que puede provocar bultos profundos y dolorosos y abscesos. Estos se confunden fácilmente con granos muy grandes y profundos o con pelos enquistados.
La diferencia más importante suele estar en la localización y la recurrencia. La hidradenitis supurativa aparece típicamente en zonas donde la piel roza con la piel: en las axilas, en la zona de la ingle, alrededor de las nalgas, en la cara interna de los muslos o bajo los pechos.
Los bultos reaparecen con frecuencia en la misma zona, pueden ser dolorosos, abrirse y supurar. Si el cuadro se prolonga, también pueden formarse cicatrices y conexiones bajo la piel, los llamados trayectos fistulosos.
Se trata, por tanto, de una situación completamente distinta de la aparición ocasional de algún grano en la cara o en la espalda.
Conviene acudir al médico especialmente si en la misma zona de pliegue aparecen una y otra vez «granos» profundos y dolorosos o bultos de tipo absceso, sobre todo si dejan cicatrices o supuran.
¿No estás seguro de que se trate realmente de acné? Detrás de las lesiones cutáneas similares a los granos no siempre hay acné. La rosácea, la foliculitis, la dermatitis perioral u otros problemas cutáneos también pueden provocar síntomas parecidos, y para un tratamiento adecuado es importante saber exactamente a qué nos enfrentamos. Con la consulta dermatológica online de AIP Clinic no tendrás que adivinar: envía las fotografías del problema cutáneo y la información necesaria, y un médico especialista evalúa el caso.
¿Cómo se trata el acné de forma eficaz?
La respuesta es corta: no existe un único tratamiento del acné que funcione con la misma eficacia en todas las personas. Unos pocos comedones o un grano ocasional pueden requerir un tratamiento completamente distinto del acné recurrente, inflamado o profundo y doloroso.
Por eso, a la hora de elegir el tratamiento adecuado, importa el tipo de acné, su gravedad, la zona de piel afectada y también si deja manchas o cicatrices.
Además, un buen tratamiento no se limita a intentar eliminar los granos ya existentes. El objetivo es también que aparezcan menos granos nuevos, que disminuya la inflamación y, en la medida de lo posible, prevenir las cicatrices.
¿Qué tratamientos tópicos existen contra el acné?
En el acné leve y moderado, el primer paso suele consistir en tratamientos aplicados directamente sobre la piel. Pueden ser geles, cremas, limpiadores u otros productos. Entre los principios activos antiacné más conocidos se encuentran los retinoides, el peróxido de benzoilo, el ácido salicílico y el ácido azelaico. Sin embargo, no es indiferente cuál se utiliza para qué.
Pero aquí tampoco más es necesariamente mejor. Si empezamos a usar a la vez tres exfoliantes, un retinoide y varios productos «secantes de granos», la piel se irrita y se sensibiliza con facilidad, sin que el acné mejore necesariamente más rápido.
¿Por qué se combinan varios tratamientos?
En la aparición del acné intervienen varios procesos a la vez. Por eso, en muchos casos se combinan principios activos que actúan de distintas maneras, en lugar de esperar que un único producto resuelva todos los problemas; las guías dermatológicas internacionales también destacan el papel de los tratamientos tópicos combinados.
Por ejemplo, un principio activo puede ayudar a prevenir la obstrucción de los poros, mientras que otro actúa principalmente sobre la inflamación o sobre el papel de Cutibacterium acnes.
No obstante, la combinación adecuada debe elegirse en función del tipo y la gravedad del acné.
¿Cuándo puede ser necesario un antibiótico?
Si el acné está muy inflamado, es moderado o grave, el médico también puede recomendar el uso de antibióticos.
Existen antibióticos de aplicación tópica y de administración oral. Según las guías clínicas, los antibióticos orales se utilizan principalmente en el acné inflamatorio moderado o grave, cuando la superficie corporal afectada es amplia o cuando el tratamiento tópico no ha dado resultados adecuados.
Con los antibióticos es especialmente importante la cuestión de la resistencia a los antibióticos. Por eso no es buena idea usar un antibiótico por decisión propia para un grano aislado, y en el tratamiento del acné tampoco se utilizan durante un tiempo ilimitado. Uno de los objetivos del tratamiento combinado es precisamente reducir el riesgo de resistencia.
¿Cuándo puede plantearse un tratamiento hormonal?
En algunas mujeres, las influencias hormonales también pueden desempeñar un papel importante en la aparición del acné. En estos casos, el médico puede valorar en determinadas situaciones un tratamiento hormonal, por ejemplo ciertos anticonceptivos. La espironolactona también puede utilizarse en determinados casos.
Es importante, sin embargo, que unos pocos granos en la barbilla no implican automáticamente que se trate de un «acné hormonal».
La necesidad de un tratamiento hormonal siempre debe valorarla individualmente un médico especialista, y su efecto tampoco se manifiesta de un día para otro.
¿Cuándo puede ser necesario un tratamiento con isotretinoína?
Si el acné es grave, profundo e inflamado, provoca cicatrices o no mejora adecuadamente con otros tratamientos, el médico puede valorar un tratamiento con isotretinoína.
La isotretinoína es un derivado de la vitamina A que actúa sobre varios procesos importantes de la aparición del acné y, entre otras cosas, reduce de forma significativa la producción de sebo.
Puede ser un tratamiento muy eficaz, pero no es una simple «pastilla más fuerte contra los granos». Debido a sus efectos secundarios, requiere supervisión médica y controles periódicos.
Es especialmente importante la cuestión del embarazo, ya que la isotretinoína puede dañar gravemente al feto. Por ello, su uso está sujeto a normas estrictas.
¿Cuándo conviene acudir al dermatólogo por el acné?
No hace falta esperar a que el acné se vuelva muy grave. Conviene pedir ayuda a un especialista especialmente si aparecen bultos profundos o dolorosos, si el acné deja cicatrices, si afecta a una zona amplia de piel, si los tratamientos probados anteriormente no funcionan o si, simplemente, no estás seguro de que se trate realmente de acné.
Un médico especialista también puede ayudarte a no pasar meses probando distintos productos al azar y a recibir, en cambio, una orientación terapéutica adecuada en función del tipo y la gravedad de tu acné.
¿Qué rutina de cuidado de la piel se recomienda para la piel con acné?
Al cuidar la piel con acné es fácil caer en la trampa de pensar que, cuantos más productos antigranos usemos, más rápido llegará el resultado. En realidad, a menudo es precisamente la rutina más sencilla la que funciona mejor.
El objetivo no es «secar» la piel a cualquier precio, sino limpiarla con suavidad, hidratarla adecuadamente y protegerla del sol, dando al mismo tiempo su tiempo a los principios activos elegidos para tratar el acné.
Si utilizas un medicamento o principio activo antiacné concreto, adapta siempre la rutina a sus indicaciones, ya que no todos los productos deben aplicarse por la mañana.
¿Con qué conviene limpiar la piel con acné?
En la piel con acné conviene elegir un limpiador facial suave, que elimine el sebo, el sudor, el maquillaje y el protector solar sin resecar en exceso la piel.
En general, basta con una limpieza dos veces al día, por la mañana y por la noche, y también conviene lavarse la cara después de sudar mucho.
Lo que no hay que hacer: frotar con fuerza, usar exfoliantes agresivos o lavarse la cara cinco veces al día. El acné no aparece porque la piel esté «sucia», y la limpieza excesiva puede irritarla.
¿Hay que hidratar la piel grasa con acné?
Sí. La piel grasa también necesita hidratación.
Al principio puede sonar extraño: si ya me brilla la cara, ¿para qué más crema? Pero la producción de sebo y la hidratación de la piel no son lo mismo.
Además, varios principios activos antiacné, como los retinoides o el peróxido de benzoilo, pueden resecar e irritar la piel. Una hidratante ligera, adecuada para la piel con acné, puede ayudar a contrarrestarlo y a reforzar la barrera protectora de la piel.
¿Qué protector solar conviene usar en la piel con acné?
El protector solar tampoco es un paso que pueda saltarse en la piel con acné. Puede ser especialmente importante si utilizas un tratamiento que puede sensibilizar la piel o si, tras los granos, quedan manchas rojas o marrones.
Conviene elegir un protector solar de amplio espectro, con un SPF de al menos 30. Si tu piel se engrasa u obstruye con facilidad, busca un producto de textura ligera, adecuado también para la piel con acné.
Y sí: el protector solar también cuenta en invierno y con el cielo nublado, no solo en vacaciones.
¿Se puede exfoliar la piel con acné?
Se puede, pero sin excederse.
Ciertos exfoliantes químicos, como el ácido salicílico, pueden ayudar en el tratamiento de los poros obstruidos y los comedones. Esto, sin embargo, no significa que haya que «exfoliar» los granos cada noche con varios ácidos.
Hay que tener especial cuidado si ya se utiliza un retinoide, peróxido de benzoilo u otro tratamiento activo. Demasiados principios activos a la vez pueden provocar enrojecimiento, escozor, descamación e irritación.
Los exfoliantes faciales fuertes con partículas y el frotado agresivo de los granos, en cambio, es mejor evitarlos.
¿Qué cosméticos conviene evitar?
No hace falta tirar todo el estante del baño solo porque tengas la piel con acné. Más bien conviene observar cómo reacciona la piel a cada producto.
Pueden ser ventajosos los cosméticos etiquetados como «no comedogénico», «no obstruye los poros» u «oil-free», especialmente si se te forman comedones con facilidad.
Conviene evitar los productos que provocan con regularidad irritación, sensación de ardor o nuevos granos, así como los tónicos agresivos con alcohol y los exfoliantes físicos fuertes.
Y una regla sencilla pero importante: retira siempre el maquillaje antes de acostarse.
La rutina de diez pasos vista en TikTok o Instagram no es necesariamente mejor. En la piel con acné, una rutina sencilla, bien tolerada y aplicada con constancia suele valer más que experimentar cada semana con un principio activo nuevo. En caso de duda, recomendamos consultar a un dermatólogo, que también puede ayudarte a establecer tu rutina de cuidado de la piel en casa.
En resumen
limpieza + tratamiento antiacné adecuado + hidratación + protección solar. El cuidado de la piel con acné no tiene por qué ser complicado.
¿Cuánto tiempo tarda en desaparecer el acné?
Nuestra respuesta corta es que la duración varía en cada persona, pero, en general, hablamos de un proceso de al menos unos meses. Una de las cosas más difíciles en el tratamiento del acné es la paciencia. Si empiezas un tratamiento nuevo el lunes, es probable que el viernes tu piel aún no esté completamente limpia, y eso no significa que el tratamiento no funcione.
El acné suele mejorar de forma gradual. Los primeros cambios positivos suelen empezar a notarse al cabo de unas semanas, y para un resultado más llamativo pueden ser necesarios varios meses. También influyen el tipo y la gravedad del acné, así como el tratamiento que se aplica.
¿Cuánto tiempo tarda en notarse la mejoría con el tratamiento?
Con muchos tratamientos antiacné, la mejoría empieza a hacerse perceptible al cabo de unas 6–8 semanas, pero a menudo se necesitan 2–3 meses o incluso más para poder valorar adecuadamente el resultado.
Por eso no conviene afirmar, tras unos días o dos semanas, que «esto tampoco me funciona» y cambiar inmediatamente a un producto nuevo. Este es uno de los errores más frecuentes: alguien abandona un producto al cabo de dos semanas, empieza otro y luego añade tres principios activos más que ha visto en TikTok. El resultado final, muchas veces, no es una mejoría más rápida, sino una piel irritada y reseca.
Además, la mejoría no significa necesariamente que todos los granos desaparezcan de un día para otro. Al principio puede notar que aparecen menos granos nuevos, que los existentes curan más rápido o que las inflamaciones grandes son menos frecuentes.
Si, en cambio, no se produce una mejoría real a pesar de un tratamiento adecuado y aplicado con constancia, conviene comentar el siguiente paso con un dermatólogo.
¿Es normal que la piel empeore al inicio del tratamiento?
Con ciertos tratamientos puede producirse un empeoramiento o una irritación pasajeros, pero no toda reacción adversa es un «proceso normal de purga».
Especialmente al inicio del uso de retinoides pueden aparecer sequedad, descamación, enrojecimiento o sensación de escozor, y las lesiones acneicas pueden hacerse temporalmente más visibles.
En internet, a esto se le suele llamar «purging». El problema es que, con esta palabra, a menudo se explica casi cualquier reacción de la piel.
Si la piel arde con intensidad, duele, se enrojece mucho, se hincha o se descama de forma intensa, no conviene despacharlo simplemente con un «seguro que la piel se está limpiando». Puede que el producto te irrite la piel, que lo estés usando con demasiada frecuencia o que esté combinando demasiados principios activos a la vez.
¿Por qué el acné vuelve una y otra vez?
Porque el acné no es simplemente unos cuantos poros obstruidos que se «limpian» una vez y con ello el problema queda resuelto para siempre.
En la predisposición al acné pueden influir varios factores, entre ellos la producción de sebo, las influencias hormonales, la predisposición genética, la tendencia a la obstrucción de los folículos pilosos y los procesos inflamatorios que tienen lugar en la piel.
Por eso puede ocurrir que la piel quede casi completamente limpia tras un tratamiento y que, más adelante, los granos vuelvan a aparecer.
En determinados casos, por tanto, incluso después de un tratamiento eficaz puede ser necesario un tratamiento de mantenimiento más sencillo o una rutina de cuidado de la piel adecuada para reducir la probabilidad de nuevos brotes.
Y, por supuesto, a veces la explicación es mucho más cotidiana: alguien abandona el tratamiento en cuanto desaparecen los granos, porque siente que «ya está, se ha curado». Sin embargo, el objetivo del tratamiento es, muchas veces, precisamente prevenir la aparición de nuevas lesiones.
¿El acné se supera con la edad?
Sí, en muchas personas el acné mejora de forma significativa o desaparece después de la adolescencia, pero no hay garantías.
En la aparición del acné adolescente desempeñan un gran papel los cambios hormonales de la pubertad. A medida que estos se estabilizan, en muchas personas la producción de sebo y el acné también se moderan.
Esto, sin embargo, no significa que el acné sea exclusivamente un problema de adolescentes. También podemos tener acné en la edad adulta; de hecho, puede ocurrir que para alguien solo se convierta en un verdadero problema a los veinte, a los treinta o incluso más tarde. En otras personas, el acné que empezó en la adolescencia simplemente continúa.
Por eso, en el acné más grave no es necesariamente una buena estrategia esperar durante años a que «se me pase con la edad». Conviene tratarlo a tiempo, especialmente si aparecen granos profundos y dolorosos o si ya empiezan a formarse cicatrices.
Los granos pueden desaparecer, pero las cicatrices que dejan pueden ser permanentes. Por eso, el tratamiento adecuado del acné no solo tiene que ver con el aspecto de la piel hoy, sino también con el estado en que se encontrará más adelante.
¿Se pueden reventar los granos?
Por muy tentador que resulte, es mejor evitar apretar los granos. Al apretarlos en casa, no solo podemos empujar el contenido del grano hacia fuera, sino también extender la inflamación hacia las capas más profundas de la piel.
Esto es especialmente cierto en los granos rojos, inflamados, dolorosos o de localización profunda. No conviene tocarlos, pincharlos ni reventarlos a la fuerza.
¿Qué ocurre si reventamos un grano inflamado?
Con la presión pueden dañarse el folículo piloso inflamado y el tejido cutáneo circundante. Como consecuencia, el grano puede volverse aún más rojo, más hinchado y más doloroso, y su curación puede prolongarse.
Además, tocarlo con las manos puede provocar más irritación. Es decir, ese grano del que «solo queríamos librarnos rápido» puede acabar siendo visible durante varios días más.
¿Apretar los granos aumenta el riesgo de cicatrices?
Sí. Apretar y tocar los granos con regularidad puede aumentar el riesgo de que se formen cicatrices y de que queden manchas tras los granos.
Cuanto más profundo e inflamado esté un grano, más importante es dejarlo en paz. Y si aparecen con frecuencia granos profundos, dolorosos o que dejan cicatrices, en lugar de apretarlos conviene pedir ayuda a un dermatólogo.
Una regla sencilla
Si un grano hubiera que reventarlo a la fuerza, mejor no lo reviente.
¿Qué es cierto y qué es un mito sobre el acné?
Sobre el acné circulan infinidad de consejos y mitos, especialmente en las redes sociales. Veamos brevemente los más frecuentes.
MitoEl acné aparece porque la piel no está limpia.
RealidadEl acné no es consecuencia de una mala higiene. Es más, la limpieza facial demasiado frecuente o agresiva puede irritar la piel y empeorar la situación.
MitoLa piel grasa no necesita hidratación.
RealidadLa piel grasa también puede estar deshidratada. Una hidratante ligera, adecuada para la piel con acné, puede ser especialmente útil si el tratamiento reseca e irrita la piel.
MitoTomar el sol elimina el acné.
RealidadEl bronceado puede hacer que los granos se noten menos temporalmente, pero no trata la causa del acné. Además, la radiación UV puede intensificar las manchas pigmentarias que quedan tras los granos.
MitoLa pasta de dientes va bien para los granos.
RealidadLa pasta de dientes no es un tratamiento para el acné y puede contener ingredientes que irritan o resecan la piel. Para los granos, es mejor usar principios activos diseñados para ese fin.
MitoEl maquillaje siempre empeora el acné.
RealidadNo necesariamente. Con la piel con acné también se puede usar maquillaje: conviene elegir productos no comedogénicos y retirar bien el maquillaje por la noche.
MitoEl acné solo aparece en los adolescentes.
RealidadAunque es muy frecuente en la adolescencia, el acné también puede aparecer o persistir en la edad adulta.
MitoTodos los granos son de origen hormonal.
RealidadLas hormonas pueden desempeñar un papel importante en la aparición del acné, pero no todos los granos son «hormonales». El acné se desarrolla por el efecto combinado de varios factores.
Preguntas frecuentes sobre el acné (FAQ)
¿Qué es el acné?
El acné (acne vulgaris) es una enfermedad cutánea inflamatoria frecuente que puede cursar con comedones, granos rojos o con pus y, en los casos más graves, bultos profundos y dolorosos.
¿Qué causa el acné?
En la aparición del acné intervienen varios factores, entre ellos la producción excesiva de sebo, la obstrucción de los folículos pilosos, las interacciones entre Cutibacterium acnes y el microbioma cutáneo, y la inflamación.
¿Cómo librarse rápidamente del acné?
El acné, por lo general, no puede eliminarse en unos pocos días. Incluso con el tratamiento adecuado pueden ser necesarias varias semanas hasta la primera mejoría visible, por lo que la constancia y la paciencia son fundamentales.
¿Se pueden reventar los granos?
No se recomienda. Apretarlos puede intensificar la inflamación, prolongar la curación y aumentar el riesgo de que queden manchas y cicatrices de acné.
¿Qué principios activos pueden ayudar contra el acné?
En el tratamiento del acné se utilizan, entre otros, retinoides, peróxido de benzoilo, ácido salicílico y ácido azelaico. Cuál es el adecuado depende también del tipo y la gravedad del acné.
¿Cuánto tiempo tarda en desaparecer el acné?
No existe una duración válida para todas las personas. Los primeros resultados del tratamiento suelen aparecer al cabo de unas semanas, mientras que para una mejoría más significativa pueden ser necesarios varios meses.
¿El acné se supera con la edad?
En muchas personas sí, pero no en todas. El acné adolescente puede mejorar a medida que se moderan los cambios hormonales; sin embargo, el acné también puede persistir en la edad adulta o incluso aparecer por primera vez en esa etapa.
¿Cuándo hay que acudir al dermatólogo por el acné?
Conviene acudir al dermatólogo si el acné es profundo, doloroso, deja cicatrices, afecta a una zona amplia, no mejora de forma persistente o no está claro que se trate realmente de acné.
Resumen
El acné no es simplemente unos cuantos granos, ni es consecuencia de una higiene inadecuada. En su aparición intervienen varios procesos, por lo que el tratamiento adecuado tampoco es el mismo para todas las personas.
En los casos más leves, una rutina de cuidado de la piel bien elegida y los principios activos adecuados pueden ayudar mucho, mientras que en el acné inflamado, doloroso, recurrente o que deja cicatrices conviene acudir al dermatólogo. Y lo más importante es la paciencia: el tratamiento del acné no suele ser cuestión de días, sino de semanas o meses.
Y si no estás seguro de que lo que ves en tu piel sea realmente acné, no conviene pasar meses experimentando al azar con distintos productos. Detrás de una lesión roja, inflamada o similar a un grano no siempre hay acné: la rosácea, la foliculitis, la dermatitis perioral u otros problemas cutáneos también pueden provocar síntomas parecidos, y su tratamiento puede diferir del tratamiento del acné.
Con el servicio de dermatología online de AIP Clinic puedes solicitar ayuda de un médico especialista desde casa. Envía las fotografías del problema cutáneo y la información necesaria; un médico especialista evaluará el caso, te ayudará a determinar qué puede haber detrás de los síntomas y qué tratamiento adicional puede estar indicado.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la exploración, el diagnóstico ni el tratamiento por parte de un médico especialista. En caso de molestias cutáneas, acude a un dermatólogo.
Fuentes consultadas
- Tan JKL, Bhate K. A global perspective on the epidemiology of acne. Br J Dermatol. 2015;172(Suppl 1):3–12. (prevalencia global: 9,4%, octava enfermedad más frecuente) – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Acne vulgaris. StatPearls, NCBI Bookshelf – ncbi.nlm.nih.gov
- Reynolds RV, et al. Guidelines of care for the management of acne vulgaris. J Am Acad Dermatol. 2024. (combinación de tratamientos tópicos, antibióticos orales, isotretinoína, 6–8 semanas) – aad.org
- Acne vulgaris: pathogenesis and treatment. Journal of Dermatological Science / ScienceDirect – sciencedirect.com
- The skin microbiome and acne. PMC – pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Acne vulgaris: epidemiology and quality of life. PMC – pmc.ncbi.nlm.nih.gov

